Tira y arrastre en Nàquera
Tira y arrastre en Nàquera
EME Actualidad Vox recupera en Nàquera una competición suprimida hace dos décadas: la ciencia y los animalistas chocan sobre el sufrimiento de los caballos

Vox recupera en Nàquera una competición suprimida hace dos décadas: la ciencia y los animalistas chocan sobre el sufrimiento de los caballos

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Nàquera (Valencia) volvió a ver cómo los caballos tiraban de nuevo de carros cargados con hasta tres toneladas de arena por sus calles. Y esto ha ocurrido veinte años después de que esta práctica, la del tiro y arrastre, desapareciera del municipio. La decisión del gobierno local, liderado por Iván Expósito —primer y único alcalde de Vox en la provincia de Valencia— en coalición con el Partido Popular, ha generado un aluvión de críticas animalistas. También ha reabierto un debate que va más allá de Náquera: ¿dónde termina la tradición y dónde empieza el maltrato animal?

La Plataforma Defensa Animal fue la primera en denunciar públicamente la recuperación de esta «competición» de tiro y arrastre, lamentando lo que califica de «enorme retroceso» en un municipio que había dado la espalda a esta práctica hace dos décadas. La entidad ha aportado a este medio informes veterinarios que documentan las consecuencias físicas y psicológicas para los animales involucrados.

Lo que sucede en la pista de tiro y arrastre

En estas competiciones, reguladas por la Federación de Tir i Arrastre de la Comunitat Valenciana —entidad privada sin ánimo de lucro fundada en 1994—, uno o varios caballos arrastran un carro cargado con sacos de arena en una pista de entre 50 y 60 metros de arena no compacta. Las categorías de peso van desde los 0-120 kg hasta más de 520 kg, y no es raro que la carga total supere las tres toneladas. Los animales deben detenerse en tres puntos delimitados del recorrido y reanudar la tracción desde parado, lo que somete a sus articulaciones y musculatura a un esfuerzo máximo e intermitente.

Desde el Ayuntamiento de Nàquera se argumenta que el evento contó con supervisión de la Federación Valenciana y que el municipio ya celebró actividades similares con caballos en 2004, 2005 y 2006. El alcalde Expósito ha defendido públicamente la medida como una recuperación de las tradiciones valencianas, aunque la plataforma animalista recuerda que la competición llevaba precisamente dos décadas suprimida.

La voz de los animalistas ante el tiro y arrastre

Diego Nevado, responsable de la Plataforma Defensa Animal, no dejó lugar a interpretaciones. «Los animales explotados durante el tiro y arrastre son víctimas de un perverso entretenimiento que causa placer a una minoría de la sociedad a la que le parece justificable causar una situación de dolor terrible para los animales y encima justificarlo en nombre de una tradición inexistente en cuanto a que en Nàquera estaba suprimida, por suerte, desde hace 20 años; además lamentamos el hecho de que otros partidos hayan continuado con la tortura a los toros por las calles del municipio«, señaló.

La plataforma subraya también que parte del vecindario ha expresado su indignación ante la medida. Además, el evento estuvo dirigido igualmente al público infantil, lo que consideran una forma de normalizar la instrumentalización de los animales desde la infancia. Defensa Animal ha acusado a Vox de aprovechar la alcaldía para hacer retroceder al pueblo cada vez más, además de lamentar la dejación de funciones medioambientales en una situación de emergencia climática.

El sufrimiento psicológico en el tiro y arrastre, según la biología

Una bióloga consultada por la plataforma apunta a una dimensión que a menudo queda fuera del debate: el impacto psicológico sobre los animales antes incluso de que arranquen. «Colocar a los caballos en un ambiente que les resulta hostil ya les supone un gran sufrimiento psicológico«, detalla aludiendo al griterío, la aglomeración de personas y los entornos desconocidos.

Además, la experta recuerda que los caballos son animales de manada: «el hecho de domesticarlos ya les hace depender de los humanos y altera su comportamiento«. En este contexto, la obligación de arrancar cargas extremas desde posición estática bajo dominación humana —con el público alrededor— constituye, a su juicio, un escenario de estrés compuesto que va más allá del esfuerzo físico.

Nàquera recupera la competición de 'tiro y arrastre'. Foto de A. Nàquera
Nàquera recupera la competición de ‘tiro y arrastre’. Foto de A. Nàquera

Lo que dice la ciencia

El debate sobre si los caballos sufren realmente en estas competiciones tiene un componente científico que no ha sido mencionado por la prensa por el momento. Investigadores de la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera, financiados por la Diputación de Valencia y con la colaboración de la propia Federación, publicaron en 2023 los resultados del primer estudio científico en profundidad sobre 57 caballos participantes en competiciones celebradas en Montserrat, Pego, Sueca, Vila-real, Albal, Alcudia, Benicarló y Benifayó.

Sus conclusiones revelan la complejidad del asunto. El equipo del profesor Juan Manuel Lomillos constató que la competición provoca cambios fisiológicos significativos: aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, de la temperatura y de parámetros como el calcio y el lactato. Sin embargo, los niveles de cortisol —la hormona del estrés— no experimentaron variaciones significativas tras el ejercicio. Según los investigadores, eso indicaría que la participación en la prueba en sí no genera estrés hormonal en el animal. No obstante, el estudio fue financiado en parte por la Diputación de Valencia y contó con la colaboración de la Federación, lo que obliga a leer sus conclusiones con la cautela metodológica que cualquier conflicto de interés potencial exige.

Un marco legal que Vox votó en contra

La recuperación de esta práctica se produce en un contexto normativo que no es neutral. En 2023, la Comunitat Valenciana aprobó la Ley 2/2023 de Protección, Bienestar y Tenencia de Animales, que reconoce a los animales como seres sintientes, contempla sanciones de hasta 45.000 euros por maltrato grave y establece el principio de «sacrificio cero«. PP, Cs y Vox votaron en contra de esta norma. Ese mismo año, el Estado aprobó la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, que ofrece un marco básico en todo el territorio nacional.

El tiro y arrastre valenciano no está directamente incluido en estas prohibiciones, pero la tensión legislativa ya ha tenido consecuencias prácticas: en 2024, la asociación organizadora de la competición en El Puig tuvo que suspender su edición al verse afectada por la aplicación de una ley de bienestar animal de 2003, regulada por decreto en 2010 y que no se había aplicado plenamente hasta agosto de ese año. La normativa impuso nuevos requisitos veterinarios que 18 municipios habían podido sortear antes de esa fecha, mientras El Puig no pudo hacerlo.

El precedente de Albal y el patrón de denuncias

Nàquera no es un caso aislado. En 2023, la organización PACMA denunció públicamente rodillazos y otros abusos a caballos durante las competiciones de tiro y arrastre celebradas en Albal. Las imágenes documentadas generaron entonces una ola de indignación en redes sociales y pusieron de manifiesto que la supervisión de la Federación no garantiza, en la práctica, la ausencia de trato vejatorio durante las pruebas.

La Plataforma Defensa Animal lleva años señalando este patrón y advierte de que el diálogo con Vox sobre protección animal es, en su opinión, «imposible«. Por ello, reclaman que un eventual cambio de gobierno devuelva la prohibición de estas actividades a la agenda municipal, tal y como se consiguió hace dos décadas, y que se extienda la medida a los actos taurinos todavía vigentes en el municipio.

El futuro de Nàquera

Con poco más de 7.728 habitantes figura entre los veinte municipios más ricos de la Comunitat Valenciana. El alcalde Expósito, que llegó al cargo con 1.138 votos (el 28,97% del total), ya ha expresado su intención de presentarse a la reelección. La polémica por el tiro y arrastre se suma a otras generadas desde el inicio de la legislatura, como la retirada de la bandera LGTBI de los edificios públicos o la exclusión del término «violencia machista» de las resoluciones institucionales.

Mientras tanto, la Plataforma Defensa Animal reclama también que el Ayuntamiento sustituya las botellas de plástico de un solo uso que se utilizan habitualmente en los plenos municipales por alternativas más sostenibles, evidenciando que la crítica a la gestión del equipo de gobierno va más allá de la cuestión animal y apunta a una dejación sistemática de las obligaciones medioambientales.

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Leonor Rodríguez -

Periodista con más de 17 años de experiencia en el sector de la comunicación. Redactora jefa en El Mundo Ecológico y responsable de comunicación en administración local.

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