El bulo del agua que «se tira al mar»
El bulo del agua que «se tira al mar»
EME Sin categoría El bulo del agua que «se tira al mar»: la mentira que regresa cada vez que llueve mucho en España

El bulo del agua que «se tira al mar»: la mentira que regresa cada vez que llueve mucho en España

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Cada vez que llueve con intensidad en España, vuelve con renovado vigor una de las mentiras más tenaces de internet: que el país «tira el agua al mar» en lugar de guardarla para consumo y riego. Este enero excepcional, con paraguas como uniforme nacional durante semanas, ha sido el caldo de cultivo perfecto para que el bulo inundara también las redes sociales.

La falsedad circula en publicaciones virales, en comentarios de noticias y en debates en X, Instagram y TikTok. Se presenta con aparente lógica: si hay tanta agua, ¿por qué la dejamos ir? La respuesta, sin embargo, es rotunda: el agua que llega al mar no se desperdicia. Es imprescindible.

Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), enero de 2026 acumuló 119,3 milímetros de precipitación en la España peninsular, un 85% por encima de la media del periodo 1991-2020. Fue el séptimo enero más lluvioso desde que existen registros en 1961, y el segundo del siglo XXI, sólo superado por enero de 2001.

Las cifras locales rozan lo inverosímil: Vigo acumuló 399 litros por metro cuadrado, Santiago de Compostela 389, y Ceuta batió su récord histórico con 411 litros, el dato más alto registrado desde 2009. En Grazalema (Cádiz), como destacó la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, «llovió en 15 días más de lo que suele llover en promedio en Santiago de Compostela en todo un año».

Diez borrascas en mes y medio: una cadena sin precedentes que aumenta el bulo

Desde finales de diciembre de 2025, una sucesión histórica de borrascas atlánticas cruzó la península sin apenas tregua: Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils y Oriana. Diez sistemas de baja presión de gran impacto en apenas seis semanas, una frecuencia que los meteorólogos califican de inédita en los registros modernos.

El resultado fue un país encharcado: suelos saturados, ríos desbordados y un temporal marítimo persistente. Enero se convirtió también en uno de los meses menos soleados de los últimos 30 años. La lluvia, que en su justa medida es un regalo, llegó de golpe y con demasiada intensidad.

Los embalses, al máximo histórico semanal

El impacto en las reservas hídricas fue espectacular. En sólo siete días, la reserva de agua embalsada aumentó 5.634 hectómetros cúbicos, el mayor crecimiento semanal registrado desde que existen datos oficiales, en 1988. Los embalses almacenaron 43.341 hectómetros cúbicos, un 77,3% de su capacidad. Para comparar: en la misma semana de 2025 estaban al 58,1%.

A fecha de hoy, los embalses ya superan el 82% de su capacidad, con 46.229 hectómetros cúbicos almacenados, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. La cifra sigue subiendo porque las borrascas tampoco han parado: la número dieciséis de 2026, Pedro, llega esta semana.

El bulo que no se ahoga

Ante ese diluvio de cifras, en las redes sociales resurgió la pregunta que resume el bulo: ¿por qué dejamos que toda esa agua llegue al mar? La respuesta que dan los expertos es contundente y apela a algo que estudiamos en primaria: el ciclo del agua.

La Fundación Nueva Cultura del Agua lo explica con precisión: «Resulta un tópico argumentar que cuando los ríos van crecidos el exceso de agua se va a ‘perder’ en el mar. Las crecidas son necesarias y deben llegar al mar ya que aportan nutrientes que sirven como alimento en los ecosistemas costeros. Igualmente, las crecidas arrastran sedimentos que regeneran y mantienen de forma natural nuestras playas».

Sin ríos no hay playas, ni pesca, ni delta

El agua que vierten los ríos al mar no es un residuo: es el sostén de ecosistemas enteros. El Ministerio para la Transición Ecológica advierte en sus propios documentos técnicos que la reducción del caudal fluvial disminuye el aporte de arena a las playas, provoca la erosión de acantilados y destruye hábitats de las especies acuáticas. Privar a los ríos de su caudal natural equivale a condenar a muerte los ecosistemas de desembocadura.

El caso del delta del Ebro es el ejemplo más dramático y cercano. Según estudios de la Agencia Catalana del Agua y la Confederación Hidrográfica del Ebro, los grandes embalses de Mequinenza, Riba-Roja y Flix retienen hoy el 99% de los sedimentos que antes llegaban al delta. Si a principios del siglo XX llegaban 16 millones de toneladas de sedimentos al año, ahora sólo llegan entre 100.000 y 200.000 toneladas. El resultado es un delta que ha retrocedido cinco kilómetros en 300 años y que los científicos consideran hoy «zona cero del cambio climático en España».

Aretxabala: «Los ríos son sistemas vivos»

Por su parte, el geólogo Antonio Aretxabala, doctor e investigador y una de las voces más activas en la divulgación sobre gestión hídrica en España, lleva años explicando que la relación de la sociedad con los ríos está profundamente distorsionada. Para Aretxabala, los ríos no son tuberías ni depósitos de agua a la carta: son sistemas geológicos y biológicos vivos cuya función va mucho más allá del suministro humano.

El geólogo insiste en que interceptar masivamente el caudal de los ríos tiene consecuencias que vemos a largo plazo, no de inmediato, y eso dificulta la percepción social del problema y la vuelta de este bulo.

Por qué el bulo tiene tanto éxito

La desinformación sobre el agua prospera porque combina imágenes poderosas —ríos desbordados, embalses llenos— con una lógica aparente que parece de sentido común. Ver cómo el agua «se va» al mar mientras los agricultores del sureste piden más recursos hídricos genera una indignación comprensible pero basada en un error fundamental.

Pero volvemos a recordar: el agua que llega al mar alimenta las pesquerías, sostiene los humedales, recarga acuíferos costeros, forma las playas que sostienen nuestra economía turística y cierra el ciclo natural que, tarde o temprano, nos devuelve el agua en forma de lluvia. Lo aprendimos en el colegio. Pero los bulos no respetan lo que estudiamos en Ciencias Naturales.

Entrevista en Cadena SER a Antonio Quilis Sanz

Para hablar sobre este tema hoy hemos entrevistado a Antonio Quilisexperto en sostenibilidad y medioambiente, a cargo del director del programa radiofónico Nacho López Llandres en el espacio de ecología y medioambiente de Hoy por hoy en Cadena SER Madrid Norte / Madrid Sur.

Escucha en el podcast la entrevista a Antonio Quilis.

Written by
Leonor Rodríguez -

Periodista con más de 17 años de experiencia en el sector de la comunicación. Redactora jefa en El Mundo Ecológico y responsable de comunicación en administración local.

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