Refugiados climáticos, un problema invisible

refugiados climáticos, migración climatica, calentamiento global, cambio climático, simposio madridLas migraciones climáticas afectan a millones de personas sin un marco jurídico que les proteja

No sólo las guerras, la pobreza y el hambre son los responsables de los terribles movimientos migratorios. El cambio climático también provoca refugiados y flujos de personas a nivel mundial. El problema reside en que estas migraciones provocadas por el calentamiento global apenas aparecen en las discusiones mundiales entre políticos y estados. Casi no está en las listas de problemas de las agencias humanitarias internacionales ni de los organismos internacionales. Ahora parece que la cumbres recientes del COP21 y del COP22 han recogido esta inquietud que traspasa fronteras.

Para visibilizar este problema se ha celebrado en Madrid el Simposio Migraciones Climáticas para poner sobre la mesa y en la agenda internacional este tema gracias a la organización de la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES). Víctor Viñuales, director ejecutivo de esta organización señala que “queremos corregir la miopía de la compasión porque estamos genéticamente dispuestos a conmovernos con el prójimo cercano, pero no con el lejano y si no cambiamos esto, el cambio climático no tiene solución”.

250 millones de desplazados en 2050

Las migraciones por el calentamiento global son ya una realidad y un desafío que la comunidad internacional tiene que gestionar. Ésta es la conclusión de los expertos que participaron en el simposio. El evento ha visibilizado este fenómeno que ya afecta a millones de personas. Entre 2008 y 2014 se desplazaron 184,4 millones de personas, 62.000 personas al día, ha indicado Eva García Bouzas, de ACNUR. Se espera que en 2050 haya 250 millones de desplazados, expuso Sara Vigil, investigadora del Centro Nacional de Investigación Científica de Bélgica (FNRS). “Son personas invisibles al derecho internacional y que no tienen un marco jurídico que las proteja”, ha afirmado Vigil.

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En este sentido, María Jesús Herrera, jefa de la misión de la Organización Internacional para las Migraciones, ha expuesto que la Convención de Ginebra del año 1951 no refleja quiénes son refugiados climáticos, por lo que legalmente no cuentan con esa protección. Sin embargo, sí se han dado pasos para que se reconozca su existencia, como por ejemplo en el Acuerdo de París de la COP21 en el que se reconoce ya la vinculación entre migraciones y cambio climático. “Se reconoció la existencia del problema en el Acuerdo de París”, ha indicado Herrera. Y el siguiente paso, ha añadido, es que haya financiación para poder hacer frente a esta realidad. “La financiación es fundamental, sino las palabras se quedan en el aire y las acciones no se pueden llevar a cabo”, ha afirmado.

Refugiados climáticos en COP22

En esta línea, Isabel Aranda, de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, ha explicado que en la actualidad los mecanismos para hacer frente a las migraciones climáticas son muy limitados, ya que sólo forman parte de las medidas de Adaptación contempladas en la Convención. Sin embargo, Aranda se ha mostrado esperanzada ya que en la COP22 de Marrakech se ha reconocido que la lucha contra el cambio climático no es sólo un trabajo de los países, sino también de la sociedad, las empresas, las instituciones, las organizaciones, los ayuntamientos, etc. “Los países solos no van a poder hacer frente al cambio climático”, ha aseverado.

Derecho a migrar

La migración debería ser un derecho, no una obligación”, ha señalado Susana Borrás, profesora de Derecho Internacional Público de la Universidad Rovira i Virgili. “Expolio, despojo y abandono son las tres características de las personas que por cuestiones ambientales tienen que huir de sus hogares”, ha añadido.

Fernando López, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Zaragoza, ha señalado que “existe una inadaptación de la Convención de Ginebra de 1951 para los refugiados climáticos” y que lo más eficaz, a su juicio, es una protección internacional especializada; una protección autónoma, no una adenda a la Convención del 51; una protección material, con campamentos temporales dignos; una protección colectiva; protección jurídica con claridad de derechos de acogida; y una protección temporal.

Carencia de derechos humanos

Anja Mihr, directora del Centro para la gobernanza a través de los derechos humanos en Berlín, ha expuesto el caso del Sr. Teitiota en la Corte Suprema de Nueva Zelanda, en 2015, que rechazó la demanda de refugiado o migrante climático porque su familia no sufría violencia y porque el Estado de Kiribati es el responsable del bienestar de su población y del medio ambiente. “Esto es una llamada a la ONU para que actúe”, ha apuntado Mihr.

Las carencias en derechos humanos que en muchas ocasiones presentan los emigrantes son el derecho a la dignidad, a la ciudadanía, a la salud, a la participación, a la propiedad material a la vivienda, a la familia, a la educación y al desarrollo profesional y a la religión, ha señalado Mihr.

Por otra parte, los especialistas han explicado en el Simposio cuáles son los factores del cambio climático que afectan a las migraciones y quiénes son los más expuestos. Así, los impactos que el cambio climático va a tener en las poblaciones son el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, el incremento de la sequía, la subida del nivel del mar y la agudización de la pobreza, según Sara Vigil. Además, las poblaciones más expuestas a estos efectos adversos del calentamiento son los marginados, los grupos dependientes de la agricultura y las poblaciones costeras e insulares, ha añadido María Jesús Herrera.

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Poblaciones atrapadas

Sara Vigil ha observado que los más necesitados se quedarán en sus países, ya que para emigrar hace falta dinero y recursos y eso conlleva un aumento de las poblaciones atrapadas. Se estima, según cifras de la OIM, que en 2020 entre 75 y 250 millones de personas en África estarán expuestos a estrés hídrico por el cambio climático.

Eva García Bouzas ha apuntado que sí existe una diferencia de género en las migraciones climáticas ya que son las mujeres las más vulnerables al quedarse al frente de la familia, cuando el hombre migra para buscar trabajo.

La migración no es un problema que tenga que ser solventado, sino una realidad que tiene que ser gestionada”, ha concluido Herrera. En esta línea, la directora de la Fundación Renovables, Laura Martín, ha indicado que las políticas de construcción social y los planes de adaptación son claves para hacer frente a las migraciones climáticas. “Las migraciones climáticas tienen una relación directa con nuestro nivel de confort, de cómo nos calentamos en nuestros hogares”, ha añadido.

El Mundo Ecológico

Fotos: UNHCR

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