- En Villaviciosa de Odón, obligó a confinar a varios vecinos por el humo de un seto en llamas
- Antes ocurrió otro incendio de arizónica en Boadilla del Monte (segundo episodio en menos de un mes)
- Un oficial del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid explica a El Mundo Ecológico qué plantas elegir, cómo mantenerlas y qué hacer si el fuego ya ha prendido
El pasado 8 de junio, un incendio de arizónica del Camino de la Zarzuela, en Villaviciosa de Odón, obligó a confinar preventivamente a varios vecinos para evitar que inhalaran humo. Hasta el lugar se desplazaron cinco dotaciones de bomberos, tres helicópteros y agentes forestales de la Comunidad de Madrid, que lograron estabilizar las llamas del seto antes de que avanzaran más allá de la vegetación de ribera cercana.
Apenas seis días antes, en la madrugada del 2 de junio, otra arizónica prendió en una vivienda de Boadilla del Monte y amenazó con extenderse a las parcelas colindantes.
Tras ese episodio, la Comunidad de Madrid anunció que modificará su Ley del Arbolado Urbano —integrada en la futura Ley Forestal, ya en tramitación— para facilitar la sustitución de estos setos por especies menos inflamables.
El por qué del alto riesgo de incendio de la arizónica: verde por fuera, seca por dentro
El problema, explican los bomberos, no se ve a simple vista. Por fuera, una arizónica luce verde y frondosa; por dentro, acumula hojarasca fina y ramas muertas que el riego nunca llega a humedecer.
Esa necrosis interior, sumada a las resinas propias de toda conífera, convierte el seto en un combustible de gran potencia: arde con una rapidez e intensidad que pocas plantas de jardín alcanzan.
Incendio de arizónica: del seto a la persiana en segundos
Una vez prendida, la arizónica genera llamas de varios metros que el propio viento del incendio tumba hacia el resto del jardín, encadenando un efecto dominó: sillas, pérgola, toldos, persianas y, finalmente, la vivienda.
La intensidad del fuego complica mucho su control. Por eso la Comunidad de Madrid recomienda no acercar elementos combustibles —toldos, sombrillas, mobiliario o vehículos— a este tipo de cerramientos.
El seto se convierte en autopista del fuego
Si el seto está alineado en la dirección de avance de un incendio, puede actuar como un corredor que mete las llamas hacia la segunda o tercera fila de casas de una urbanización, donde puede haber personas confinadas.
No es un riesgo solo teórico: el verano pasado, el incendio forestal de Tres Cantos obligó a evacuar a unas 180 personas y se cobró una vida; los vecinos señalaron después a la arizónica como uno de los elementos que aceleró el avance de las llamas entre las urbanizaciones.
Qué hacer si ya tienes una arizónica en el jardín
La recomendación de los bomberos y de la Comunidad de Madrid es clara: podarla con regularidad, regarla con frecuencia, retirar el material seco de su interior y mantenerla a más de cinco metros de la vivienda.
Como barrera adicional, se aconseja levantar junto al seto un zócalo de piedra, ladrillo o mampostería de al menos un metro de altura, capaz de frenar un incendio de superficie antes de que alcance la fachada.
Las plantas que no arden (y las que hay que evitar)
Si vas a plantar un seto nuevo, los Agentes Forestales de la Comunidad recomiendan especies que retienen más humedad: hiedra, madreselva, jazmín estrella, boj, espino de fuego, aligustre, pittosporum o durillo.
Lo que sí conviene evitar son los vallados de plástico o de brezo, que la propia Comunidad de Madrid califica como materiales de elevada inflamabilidad, casi tan peligrosos como una arizónica descuidada.
Entrevista en Cadena SER a Enrique Fernández
Hemos entrevistado a Enrique Fernández, oficial de Bomberos de la Comunidad de Madrid, para entender en detalle por qué un cerramiento tan habitual en los jardines madrileños puede convertirse en una trampa.
Escucha en el podcast la entrevista a Enrique en el espacio de ecología y medioambiente de Hoy por hoy en Cadena SER Madrid Norte / Madrid Sur. La realizan el experto en sostenibilidad y medioambiente Antonio Quilis y el director del programa radiofónico Nacho López Llandres.
«Las causas no son distintas a las del resto de especies: la chispa puede venir de una negligencia o de una intencionalidad. La diferencia está en lo que ocurre después. Una vez se inflama, la arizónica presenta una combustión rápida e intensa. Ese comportamiento es precisamente lo que más nos preocupa a los bomberos. Está claro que cumplen una función ornamental, como los cipreses, pero hay que hacer un uso correcto: igual que no plantamos rosas en un parque infantil, hay que valorar ventajas e inconvenientes antes de elegir la especie para el cerramiento de una parcela», afirma Enrique Fernández
Fernández insiste en que el objetivo no es demonizar al Cupressus arizonica, sino informar sobre los riesgos de plantarlo junto a zonas forestales. Mientras la reforma legal avanza, la prevención sigue dependiendo, sobre todo, de lo que cada vecino haga —o no haga— en su propio jardín, un asunto que ya no es sólo paisajístico, sino que afecta directamente a la seguridad y al medioambiente de toda una urbanización.
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