Escuelas de calor en Madrid: pupitres a 35 ºC y columpios a 38ª al final de curso

Las cámaras de Greenpeace revelan que los colegios de Madrid superan el límite legal de temperatura laboral

Acabar el curso en los colegios de Madrid se ha convertido este junio en una prueba de resistencia física. Greenpeace ha visitado la semana pasada dos centros educativos de la capital, uno en Carabanchel y otro en Tetuán, equipada con cámaras termográficas para documentar algo que miles de familias madrileñas llevan años denunciando: las temperaturas en las aulas son insostenibles y ponen en riesgo la salud de los menores.

Las imágenes no dejan lugar a dudas. Las aulas fotografiadas muestran temperaturas cercanas a los 30 ºC en el centro del aula, que escalan hasta los 35 ºC en los pupitres situados junto a las ventanas. En los patios, las zonas de columpios alcanzan los 38 ºC. Son cifras que superan con creces los 27 ºC que la legislación laboral fija como límite máximo para el trabajo sedentario. Una temperatura que protege legalmente a los adultos en sus puestos de trabajo, pero que se supera con normalidad en los colegios donde estudian los alumnos madrileños.

Una cuestión de salud pública

La ciencia lo tiene claro: la temperatura óptima para el aprendizaje se sitúa entre los 22 y los 24 ºC. A partir de ahí, el rendimiento escolar cae progresivamente con cada grado que sube el termómetro. Pero el problema va mucho más allá de los resultados académicos. Los menores son un colectivo especialmente vulnerable al agotamiento por calor, la deshidratación y el estrés térmico. Sus mecanismos de termorregulación son menos eficientes que los de los adultos, y encima pasan la mayor parte del día en el colegio, coincidiendo con las horas de más calor. La contaminación de los entornos urbanos, presente en muchos barrios de Madrid, actúa además como agravante.

Elvira Jiménez, responsable de adaptación al cambio climático de Greenpeace, lo resume sin rodeos: el calor excesivo no es ninguna fuente de inspiración. Provoca impactos graves en la salud y deteriora la capacidad cognitiva, la concentración y la comprensión. Y lanza una pregunta incómoda pero necesaria: si estas condiciones son inaceptables en un entorno laboral, ¿por qué se toleran para los niños y niñas?

El verano no espera

El cambio climático ha roto el calendario escolar tal y como lo conocíamos. La AEMET confirma que el verano se ha alargado cinco semanas. Las olas de calor no esperan ya a julio: se adelantan a mayo y junio, como hemos visto este año, y se alargan hasta septiembre. El parón de verano ya no sirve para esquivar el problema. Muchos centros siguen abiertos en julio para campamentos, colonias y la etapa de cero a tres años. Y en septiembre, cuando los alumnos vuelven, el calor todavía no ha dado tregua.

A pesar de la evidencia científica, de las voces expertas, del Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría y de UNICEF España, que ya han pedido medidas de climatización en colegios, siguen siendo minoría los centros donde las administraciones actúan. La falta de financiación y de liderazgo institucional son, según Greenpeace, las principales barreras.

 

Qué pide Greenpeace a la Comunidad de Madrid

La organización reclama un plan de bioclimatización urgente para los centros educativos madrileños: energías renovables, ventilación cruzada natural, protección solar y aislamiento térmico. En los patios, más vegetación y sombra que refresquen el ambiente y mejoren el bienestar del alumnado. Y una apuesta por vías escolares seguras que protejan también el trayecto de casa al colegio frente al calor y la contaminación.

Greenpeace exige, además, que la Comunidad de Madrid asuma su responsabilidad y coordine con los ayuntamientos y el Estado los planes de rehabilitación energética, con auditorías centro a centro, plazos reales y prioridad para los barrios con más calor, que suelen ser también los de menor renta. El reparto de competencias, advierte la organización, no puede ser una excusa para no actuar.

Entrevistamos en el estudio al portavoz de Greenpeace España, Pedro Zorrilla, para hablar de todo esto y preguntarle qué pueden hacer las familias madrileñas para exigir que el próximo septiembre sus hijos no vuelvan a sentarse en un aula de infierno. Dale al play al podcast del Hoy por hoy y escucha las respuestas a las preguntas de Nacho López Llandres y Antonio Quilis.

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