Más de 500 pastores resisten en España con bañeras y motobombas para dar de beber a las ovejas. Manuel Bahíllo, de la Fundación Trashumancia y Naturaleza, analiza los retos de un oficio milenario.
La trashumancia en Madrid volvió a llenar de balidos el centro de la capital. Más de 1.400 animales, 1.250 ovejas y 160 cabras, recorrieron el pasado domingo la XXXIII Fiesta de la Trashumancia. Salieron de la Casa de Campo, cruzaron el Puente del Rey y llegaron a la plaza de la Villa para pagar los 50 maravedís que fija la Concordia de 1418.
Este año se tuvo que desviar el desfile y no pasó por Sol ni por Cibeles. Aun así, miles de personas llenaron la calle Mayor para ver pasar ovejas castellanas, rubias de El Molar y entrefinas, y cabras guisanderas y de Guadarrama.
Un año simbólico
La fiesta, que la Fundación Trashumancia y Naturaleza organiza desde 1994, llega en un año simbólico. La FAO ha declarado 2026 Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, una iniciativa impulsada por Mongolia y apoyada por 33 Estados miembros. Además, el 21 de octubre la Comunidad de Madrid aprobó declarar la trashumancia Bien de Interés Cultural inmaterial, según informó la propia administración regional.
Ese reconocimiento se suma al de la UNESCO, que en 2023 la inscribió como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
En Madrid sobrevive sobre todo en la Sierra Norte, el Guadarrama y la cuenca alta del Manzanares. Además, la región conserva cuatro grandes cañadas reales: Segoviana, Leonesa Oriental, Soriana Oriental y Galiana.
Un oficio en apuros
Detrás de la estampa bucólica hay un oficio en apuros. Según Manuel Bahíllo, secretario general de la Fundación Trashumancia y Naturaleza, en España quedan más de 500 pastores trashumantes que siguen moviendo su ganado por unos 125.000 kilómetros de vías pecuarias, muchas abandonadas o invadidas.
Bahíllo ha denunciado que, donde faltan abrevaderos, los ganaderos tiran de bañeras, mangueras o motobombas para sacar agua de los ríos. A eso se suma el envejecimiento del sector, la falta de relevo, la presión del lobo en algunas zonas y una lana que apenas vale nada. Así, España pierde unas 520 ovejas y 82 cabras al día, casi dos millones de ovejas menos en una década, según censos oficiales.
Jardineros contra el fuego
El verano dejó en la Sierra Oeste de Madrid una herida que aún se ve. El balance oficial describió el fuego como «el peor en la historia de la región», y los pastores aprovecharon para recordar que ellos llevan siglos trabajando para evitar algo así.
Su argumento es sencillo: al comer el pasto, el rebaño retira el combustible que en verano se convierte en yesca y, de paso, esparce semillas por el camino. Aun así, el propio sector pide cautela.
Para que el rebaño no sea sólo una postal de otoño, el sector pide cañadas deslindadas y transitables, abrevaderos, menos trabas, un precio justo para la carne y la lana, y formación para nuevos pastores.
Entrevistamos a Manuel Bahíllo
Sobre todo ello hemos conversado con Manuel Bahíllo para entender qué necesita el pastoreo trashumante para seguir vivo.
Escucha en el podcast la entrevista en el espacio de ecología y medioambiente de Hoy por hoy en Cadena SER Madrid Norte / Madrid Sur. La realizan el experto en sostenibilidad y medioambiente Antonio Quilis y el director del programa radiofónico Nacho López Llandres.
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