El fuego ha llegado estas semanas hasta las puertas de Madrid, saltando de Ávila a Toledo, apenas quince días después de que Almería llorara trece muertos en el incendio de Los Gallardos, que arrasó 7.000 hectáreas. Y con las llamas, como cada verano, han vuelto los mismos bulos sobre incendios de siempre. Mientras los servicios de extinción combaten el fuego real, en redes sociales arde otro incendio paralelo: el de la desinformación. De la vieja teoría del «terrorismo incendiario» al bulo más reciente, el de un supuesto coche eléctrico que habría prendido el monte en Madrid. Narrativas simplistas sobre las verdaderas causas de los incendios forestales que confunden a la opinión pública y desvían la atención de los verdaderos problemas estructurales del territorio.
La desinformación arde tan rápido como el monte: los principales bulos sobre incendios
Organizaciones como WWF España, Greenpeace y el propio Gobierno, a través de La Moncloa, llevan meses tratando de frenar los mitos y la desinformación. Desde El Mundo Ecológico hemos revisado, contrastándolas con sus fuentes originales, las narrativas más repetidas sobre los incendios forestales, desde las clásicas hasta la que ha nacido esta misma semana en Madrid.
Cómo no empezar con uno de los bulos sobre incendios que nunca muere: «no nos dejan limpiar el monte«. Es la idea más arraigada de todas: que la normativa medioambiental impide desbrozar o aprovechar el monte. Pero nada más lejos de la realidad, ni la Agenda 2030 de la ONU ni el Pacto Verde Europeo prohíben nada de eso; al contrario, reconocen que el pastoreo extensivo y la gestión sostenible reducen el riesgo de incendios.
Así mismo, la Ley de Montes no sólo permite el desbroce: obliga a las comunidades autónomas a aprobar planes anuales de prevención. Sólo limita las actividades con riesgo de chispa, y únicamente en las épocas de mayor peligro.
Un calor que ya no es «el de siempre»
El argumento de que en España siempre ha hecho calor en verano no resiste los datos. Aunque «en verano siempre ha hecho calor», el informe sobre el estado del clima 2025 de AEMET confirma que la temperatura media ha subido 1,75 ºC desde 1961, y que 2025 vivió tres olas de calor, la más intensa jamás registrada.
Un análisis del grupo científico World Weather Attribution calculó que el cambio climático multiplicó por 40 la probabilidad de las condiciones que alimentaron los grandes incendios de 2025 en España y Portugal, y las hizo un 30% más intensas.
La sombra del «terrorismo incendiario» en los bulos sobre incendios
La Fiscalía General del Estado no encuentra evidencias de tramas criminales coordinadas. Según sus datos más recientes, en 2024 fueron detenidas o investigadas 306 personas por incendios forestales, y entre 2020 y 2024 más del 65% de los fuegos se debieron a negligencias o accidentes, muy por delante de la acción de pirómanos.
La legislación ya castiga la quema provocada con hasta 20 años de prisión si pone en peligro vidas humanas. El verdadero reto, según los fiscales especializados, es judicial: sólo en 2024 se dictaron 94 sentencias condenatorias, una cifra mínima frente al volumen de incendios investigados cada año.
El negocio que nunca llegó
Otro clásico: que «el monte se quema para recalificarlo después«. Sin embargo, la Ley de Montes impide urbanizar suelo quemado durante 30 años, salvo una excepción de 2015 para proyectos de «utilidad pública» que ya estuvieran previstos antes del fuego y con el aval autonómico.
Desde que se aprobó esa reforma no consta ninguna obra pública levantada sobre monte calcinado por esta vía, según el análisis de WWF España. Así, el negocio especulativo que la teoría promete nunca ha llegado a materializarse.
Renovables o minas, la coartada equivocada
Los parques eólicos y solares pueden instalarse en suelo rústico o forestal sin necesidad de recalificación, según la propia Ley de Montes de 2003 y el trámite de impacto ambiental es obligatorio arda o no arda el terreno. Eso desmonta otro de los principales bulos sobre incendios de que «se incendia el monte para instalar placas solares, aerogeneradores o abrir minas«.
Así, el trámite de impacto ambiental es obligatorio arda o no arda el terreno y el propio Ministerio para la Transición Ecológica detalla en su documento de zonificación ambiental las zonas donde las renovables están limitadas, incendio mediante o no.
Sexta generación y eucalipto: los bulos «técnicos»
No todos los grandes fuegos son «de sexta generación». Sólo lo son los que generan sus propias condiciones meteorológicas y producen pirocúmulos imprevisibles, un fenómeno cada vez más frecuente pero todavía minoritario.
Tampoco el eucalipto es, por sí solo, el gran culpable gallego: Ourense, la provincia con más incendios de España, apenas cuenta en sus montes con esta especie. Lo decisivo es la estructura del monte y su abandono, con un 40% de los eucaliptales gallegos sin gestionar según diversas fundaciones ecologistas.
El bulo de este verano: el coche eléctrico de Madrid
Tras el incendio de San Martín de Valdeiglesias, iniciado el 23 de julio en la carretera M-501, corrió por redes que un coche eléctrico había prendido la vegetación. Maldita.es comprobó que no hay confirmación oficial sobre el tipo de motor del vehículo implicado.
La Comunidad de Madrid sitúa el origen en un turismo incendiado, con la investigación de la Guardia Civil todavía abierta. El bulo, calcado, ya había circulado durante los incendios del verano de 2025: la desinformación también se recicla.
Lo que de verdad arde detrás del fuego
Más del 77% de los montes españoles carece de plan de ordenación, lo que genera paisajes homogéneos y muy vulnerables al fuego, según el informe de WWF España «Incendios extremos: el reto de adaptar el territorio».
El abandono rural, la reducción de la ganadería extensiva y la falta de inversión en prevención son las verdaderas causas del problema. De hecho, hablamos este mismo mes con un bombero que nos explicó cómo el abandono también convierte un simple seto en una amenaza para tu casa.
Informarse bien también es prevenir
Por todo ello, contrastar antes de compartir no es un gesto simbólico: cada bulo que se viraliza resta atención y recursos a las medidas que sí funcionan, desde la gestión forestal hasta la lucha contra el cambio climático. Mientras el fuego siga siendo noticia, la herramienta más eficaz sigue siendo la misma: acudir a fuentes oficiales y verificadas —la Fiscalía, la Ley de Montes, los organismos científicos o los propios verificadores como Maldita.es— antes de dar por buena la explicación más fácil y rápida.
No dejemos que este verano los bulos se sigan propagando más rápido que las propias llamas.

