Imagina un espacio natural el doble de grande que tamaño del Central Park de Nueva York. Un lugar repleto de humedales y vida salvaje, a sólo 20 minutos en metro de la Puerta del Sol. No es una utopía, existe y se llaman las Lagunas de Ambroz. Este antiguo yacimiento minero transformado en refugio de biodiversidad podría convertirse en el segundo gran pulmón verde de Madrid si consigue la protección que reclaman ciudadanía y ecologistas. Este tesoro ecológico, con sus 678 hectáreas repletas de vida salvaje, plantean una pregunta crucial: ¿está Madrid preparada para apostar por la naturaleza frente al desarrollo urbanístico?
Este enclave de 678 hectáreas ubicado entre San Blas-Canillejas, Vicálvaro y Coslada surgió de forma inesperada. Cuando la empresa minera TOLSA abandonó hace más de una década su explotación de sepiolita a cielo abierto, la naturaleza reclamó el territorio. Las lagunas que se formaron en los cráteres abandonados, junto con los pastizales circundantes, se convirtieron en un oasis para la biodiversidad en pleno corazón urbano.

Lagunas de Ambroz: de mina abandonada a paraíso ecológico
Allí conviven más de 1.800 especies. Según datos del Inventario Español de Especies Terrestres del Ministerio, la región de Madrid alberga aproximadamente 10.000 especies catalogadas, lo que significa que este espacio concentra casi el 18% de la biodiversidad regional en menos del 0,1% de su territorio.
El exhaustivo inventario realizado por el Grupo de Trabajo para la Protección, Conservación y Restauración de las Lagunas de Ambroz revela cifras asombrosas: 1.080 especies de invertebrados, 156 de aves, 13 de mamíferos, 449 taxones de flora, 11 especies de herpetofauna y 55 de hongos. Entre ellas hay joyas como el búho real, el águila real, zorros, abejarucos, aviones zapadores y especies en peligro de extinción como el Saga pedo, un insecto gigante amenazado en la Comunidad de Madrid y considerado uno de los invertebrados más raros de Europa.
Los humedales y la fauna de las Lagunas de Ambroz
Un dato especialmente relevante: este espacio alberga humedales, ecosistemas que han perdido aproximadamente el 35% de su superficie global desde 1970, y que son fundamentales para la conservación de aves acuáticas migratorias que utilizan la ruta migratoria del Mediterráneo Occidental.
Desde 2019, un movimiento ciudadano integrado por asociaciones vecinales y organizaciones ecologistas como SEO/BirdLife, WWF Madrid y Ecologistas en Acción ha sacado a la luz este patrimonio natural olvidado. A través de la ciencia ciudadana, han documentado meticulosamente cada especie, demostrando que estas lagunas merecen la misma protección que espacios emblemáticos como el Parque Regional del Sureste, con el que podría conectarse mediante un corredor ecológico.
Sin embargo, el futuro de este oasis natural está en juego. Planes urbanísticos amenazan con destinar el territorio a usos muy distintos a la conservación. Desde el activismo vecinal y ecologista no se quiere dar la batalla por perdida con el objetivo de proteger este ecosistema único.
Entrevista en Cadena SER a Miguel Ángel García de la Concha
Para aclararlo hoy hemos hablado con Miguel Ángel García de la Concha, uno de los coordinadores del «Grupo de Trabajo para la creación de la Casa de Campo de Ambroz y sus lagunas». Él insiste en la necesidad de actuar: la ciudadanía reclama que este laboratorio natural no se pierda ante nuevos planes urbanísticos y pueda convertirse en el segundo gran pulmón verde de Madrid.
La respuesta del consistorio determinará no sólo el destino de 1.800 especies, sino también el modelo de ciudad que la capital quiere construir para las próximas décadas.
Escucha en el podcast la entrevista a Miguel Ángel en el espacio de ecología y medioambiente de Hoy por hoy en Cadena SER Madrid Norte / Madrid Sur. La realizan el experto en sostenibilidad y medioambiente Antonio Quilis y el director del programa radiofónico Nacho López Llandres.