Mientras las calles se iluminaban con decoraciones navideñas, 7 millones de hogares españoles permanecieron a oscuras. No por falta de espíritu festivo, sino por una razón mucho más prosaica: el miedo a la factura de la luz. Según el primer estudio ‘Hábitos y percepción del sector energético en España 2026‘ de Camby, el 22,7% de los españoles (casi uno de cada cuatro) decidió no colocar luces navideñas en sus viviendas para evitar un incremento en la factura eléctrica. Un apagón silencioso en Navidad que revela hasta qué punto el precio de la energía está condicionando las decisiones más cotidianas de millones de familias.
La renuncia cobra especial relevancia al contrastarla con los datos oficiales: las Navidades aumentan un 28% el consumo eléctrico en los hogares españoles según la Asociación de Consumidores de Energía (ANAE).</strong> Eso supone casi 80 kilovatios más que pueden marcar la diferencia entre llegar a fin de mes o no. La paradoja es evidente: mientras la tradición empuja a iluminar los hogares, el bolsillo obliga a mantenerlos a oscuras.
Enero: el mes del gran apagón doméstico tras la Navidad
Tras las fiestas, las medidas de ahorro se intensifican. El 67,6% de los hogares apaga más luces y dispositivos eléctricos, el 54,5% baja la calefacción o la temperatura del hogar y el 51,3% reduce el uso de electrodomésticos durante enero, según revela el estudio de Camby.
La cuesta de enero ya no es sólo financiera: es también energética. El temporal Francis, que ha provocado un descenso generalizado de las temperaturas en las últimas semanas, ha agudizado esta realidad, obligando a las familias a elegir entre poner la calefacción y llegar a fin de mes.
«El precio de la electricidad hace que no hablemos sólo de ahorro, sino de renuncias y de cambios en la forma de vivir», explica Mario Fernández, CEO de Camby.
El invierno dispara la percepción de encarecimiento
Los datos confirman que el invierno concentra el mayor gasto eléctrico del año. Según datos de Red Eléctrica, el consumo de luz durante los meses de diciembre y enero asciende un 28%, situándose en una media de 348,92 kWh, frente a los 272,67 kWh de media anual. El temporal Francis, que ha provocado un descenso generalizado de las temperaturas, ha agudizado esta realidad en las últimas semanas.
Así, de cada cuatro españoles sitúa enero como el mes más caro en electricidad. Así mismo,el 25,5% señala el primer trimestre del año como el periodo de mayor gasto, según el estudio de Camby.
La factura que genera ansiedad
Este encarecimiento de la electricidad trasciende lo económico para convertirse en un problema de salud mental. El 57,2% de los españoles asegura que le preocupa no saber cuánto pagará cada mes por la luz. Esta incertidumbre se traduce en vigilancia constante del consumo.
Esta inquietud lleva al 50,1% de los ciudadanos a modificar rutinas cotidianas: cocinar menos, reducir la duración de las duchas o limitar el uso de aparatos eléctricos. Gestos que hace una década habrían parecido extremos y que hoy forman parte de la nueva normalidad energética.
Más preocupante aún: casi uno de cada cinco encuestados (19,5%) afirma que la llegada de la factura de la luz le genera estrés o ansiedad. El recibo eléctrico se ha convertido en una fuente de malestar emocional para millones de personas.
Los datos oficiales respaldan la preocupación: el gasto en electricidad aumentó un 10,5% y el consumo eléctrico un 5,1% respecto al año anterior según el Panel de Hogares de la CNMC publicado en diciembre de 2024.</p>
El dilema de la Navidad: tradición o economía
Cuando millones de hogares renuncian a iluminar la Navidad por miedo a la factura, algo falla en el modelo energético. La pregunta ya no es si podemos permitirnos decorar nuestras casas, sino si podemos permitirnos vivir con normalidad.
El apagón navideño no fue técnico ni programado. Fue voluntario, silencioso y masivo. Y probablemente se repita si no cambian las condiciones del mercado eléctrico español.

