¿Energía limpia a costa del sufrimiento animal? La paradoja oculta de las plantas de biogás

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Las plantas de biogás se venden como la solución perfecta para la transición energética: convertir residuos en energía limpia mientras avanzamos hacia la economía circular. España abraza esta tendencia mientras Europa supera las 21.000 instalaciones de biogás y biometano en 2024, con una inversión privada estimada de 28.400 millones de euros hasta 2030, según la Asociación Europea de Biogás.

Sin embargo, cuando estos proyectos de biogás llegan a los municipios, surge una resistencia inesperada: junto a los vecinos preocupados aparecen plataformas de defensa animal. La conexión entre energía renovable y bienestar animal es más directa de lo que parece y, en este caso, el biogás parece alimentar la ganadería intensiva.

De dónde viene realmente la materia prima

El proceso parece limpio sobre el papel: residuos orgánicos se descomponen en biodigestores, generando metano aprovechable y un subproducto llamado digestato que se usa como fertilizante. Sin embargo, según la Plataforma de Defensa Animal, una parte significativa de esa materia orgánica procede de la ganadería industrial: estiércol, purines y subproductos de matadero.

Estos residuos no son inocuos. Los purines contienen elementos tóxicos que, incluso tras procesarse en digestato, continúan contaminando agua, aire y suelo con nitratos, fosfatos, amoníaco y metales pesados, según advierte el informe del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

Un incentivo perverso

La industria del biogás genera una paradoja preocupante: convierte los desechos ganaderos en un recurso rentable, creando un incentivo económico para mantener y expandir la ganadería intensiva. Lo que antes era un problema costoso ahora es materia prima valiosa.

«Ninguna transición energética puede considerarse realmente ecológica si se sostiene sobre el sufrimiento animal y la destrucción medioambiental«, advierte Rosa Más, bióloga de la Plataforma de Defensa Animal. «La ciencia ya no deja lugar a dudas sobre la capacidad de sintiencia de los demás animales, pero seguimos tratándolos como simples recursos«.

El sector ganadero español genera más de 70 millones de toneladas de estiércol al año, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, una cifra que podría aumentar si el biogás convierte estos residuos en un negocio rentable.

¿Alternativas verdaderamente sostenibles?

Las organizaciones animalistas proponen repensar el modelo: priorizar fuentes de biogás procedentes de residuos agrícolas vegetales, restos de poda o residuos urbanos orgánicos, reduciendo la dependencia de la ganadería intensiva.

La pregunta permanece: ¿puede ser «bio» una energía que perpetúa sistemas de producción cuestionados por su impacto ambiental y ético?

Entrevista en Cadena SER a Juan Antonio de la Morena Doca

Para aclararlo hoy hemos hablado con Rosa Más, bióloga de la Plataforma de Defensa Animal, quien nos ha ayudado a entender esta conexión invisible entre las plantas de biogás y el bienestar animal, a cuestionar si estas instalaciones son tan «bio» como proclaman, y a imaginar alternativas para una transición energética que sea verdaderamente sostenible, ética y respetuosa con todos los seres sintientes que comparten el planeta con nosotros.

Escucha en el podcast la entrevista a Rosa Más en el espacio de ecología y medioambiente de Hoy por hoy en Cadena SER Madrid Norte / Madrid Sur. La realizan el experto en sostenibilidad y medioambiente Antonio Quilis y el director del programa radiofónico Nacho López Llandres.

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