España pone punto final a la campaña de aceite de oliva 2025/26 con una fotografía que combina alivio y alarma: los almacenes se han vaciado a un ritmo récord justo cuando el mercado empieza a mirar, con inquietud, hacia un verano que, según las previsiones, será excepcionalmente cálido.
Los datos definitivos de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) confirman que las almazaras españolas produjeron apenas 188 toneladas en junio, lo que da por cerrada la molienda 2025/26 con un total de 1.298.503 toneladas, un 8,6% menos que la campaña anterior.

Pese al descenso, el propio Ministerio de Agricultura destacó en la mesa sectorial celebrada el 7 de julio, presidida por la directora general Elena Busutil, que el volumen se mantiene un 17% por encima de la media de las cuatro últimas campañas, lo que garantiza el abastecimiento del mercado.
Una campaña que se cierra con 1,3 millones de toneladas
Las existencias cerraron junio en 683.345 toneladas, un 11,8% menos que en mayo: la mayor caída mensual de toda la campaña y la cuarta consecutiva desde el máximo de febrero (974.469 toneladas). El descenso se concentra en las almazaras, cuyo stock cayó un 17,3%, mientras que envasadoras y refinerías apenas variaron, señal de que el aceite avanza con normalidad hacia el consumidor final.
Ventas al alza, pero con precios que preocupan al campo
Los datos de la AICA muestran que las almazaras ya han comercializado más del 82% de todo el aceite producido en la campaña. Jaén concentra 387.191 toneladas producidas, seguida de Córdoba con 246.697 toneladas.
Sin embargo, el repunte de las salidas no convence a todo el sector. El secretario general de COAG Jaén, Francisco Elvira, ha señalado que los datos «vienen a confirmar las sospechas de que el mercado se está abasteciendo de aceite de terceros países y que está habiendo maniobras especulativas, que provocan una caída del precio del aceite en origen«.
El informe de perspectivas a corto plazo de la Comisión Europea, publicado en julio de 2026, constata que el precio del aceite de oliva virgen extra en España ha caído desde los 457 euros por 100 kilos de diciembre de 2025 hasta los 397 euros a comienzos de junio. Bruselas calcula que la producción comunitaria de 2025/26 quedará ligeramente por debajo de 2,1 millones de toneladas y que las exportaciones europeas crecerán un 6%, hasta 794.000 toneladas, con China duplicando sus compras.
Los agricultores, en el lado más débil de la cadena
Desde UPA Andalucía, su secretario general, Jesús Cózar, ha calculado que los olivareros han dejado de ingresar más de cuatro millones de euros diarios desde el inicio de la campaña, con el aceite vendiéndose en origen en torno a 3,5 euros el kilo, muy por debajo de los cinco euros que consideran el umbral mínimo de rentabilidad.
En la misma línea, ASAJA Jaén atribuye parte de la debilidad del mercado exterior al deterioro reputacional derivado de las tensiones comerciales con Estados Unidos, que ha reducido el consumo de aceite español en ese país, según su portavoz Luis Carlos Valero.
El aviso climático que sobrevuela la próxima cosecha
El mercado ya mira a la campaña 2026/27, para la que la Comisión Europea anticipa una cosecha «prometedora» gracias a las buenas condiciones de floración. Pero esa previsión convive con una realidad incómoda: el primer semestre de 2026 ha sido el más cálido en España desde que existen registros, en 1961, con una temperatura 1,6 ºC por encima de lo normal, según AEMET.
La propia agencia meteorológica sitúa además al verano de 2026 con una probabilidad superior al 70% de resultar más cálido de lo normal en gran parte de la Península entre julio y septiembre.
Con el enlace de campaña estimado en torno a 260.000 toneladas, el sector llega al verano con reservas suficientes pero con el precio en origen un 13% por debajo de hace seis meses y los olivareros calculando pérdidas de más de cuatro millones de euros al día. La próxima cosecha promete, pero lo prometido está expuesto a un verano que la meteorología ya describe como el más peligroso en décadas. Para el olivar español, la buena noticia y la mala noticia son, esta vez, exactamente la misma: que habrá mucho aceite.