Animales rescatados en peligro de muerte: la ley que equipara los santuarios con las granjas

Campaña #SantuariosNoSonGranjas de los Santuarios de animales

Campaña #SantuariosNoSonGranjas de los Santuarios de animales

La campaña #SantuariosNoSonGranjas denuncia que la normativa en tramitación podría obligar a sacrificar animales rescatados. Más de 4.000 personas ya han firmado contra dos reales decretos que amenazan la existencia de los santuarios de animales. Un limbo legal que mata.

Hay animales que han vivido toda su vida sin nombre propio, sin que nadie los mirara como lo que son: individuos. Cerdas rescatadas de granjas de engorde, gallinas que nunca vieron la luz del sol, vacas que pastan por primera vez en libertad sobre la tierra. En los santuarios de animales de España, estos seres encuentran algo que el sistema de producción no contempla: una vida sin fecha de caducidad.

Pero esa vida está en peligro. No por una enfermedad ni por una catástrofe natural. Está en peligro por un par de folios con membrete oficial: dos reales decretos sobre núcleos zoológicos que, si se aprobaran en su redacción actual, tratarían legalmente a estos centros de rescate exactamente igual que a una explotación ganadera.

La paradoja de los santuarios de animales

El Ministerio de Agricultura incluye a los santuarios en su decreto de núcleos zoológicos tradicionales, obligándoles a registrarse como explotaciones ganaderas. Eso significa que, ante determinadas enfermedades de interés comercial —aunque no representen riesgo para las personas—, la normativa exigiría el sacrificio preventivo de animales que jamás van a entrar en la cadena alimentaria.

El Ministerio de Derechos Sociales, por su parte, los excluye de su decreto sobre animales de compañía, dejando en un limbo legal a todos los santuarios que acogen especies denominadas de producción: caballos, cerdos, gallinas, vacas rescatadas. El resultado es tan paradójico como cruel: nadie los regula como lo que son, y todos los regulan como lo que no son.

Burocracia industrial para quien no tiene ánimo de lucro

A esto se suman exigencias de infraestructuras industriales —vallados, sistemas de desinfección, protocolos de cuarentena— pensadas para explotaciones con beneficios económicos que ninguna entidad sin ánimo de lucro puede costear. Y medidas de bioseguridad que prohibirían las visitas educativas: paradójicamente, los zoos y las granjas escuela tendrían menos trabas que los santuarios.

Otra preocupación del sector es que la nueva legislación, de aprobarse, obligaría a los santuarios a cumplir trámites burocráticos diseñados para explotaciones comerciales, que califican como «imposibles de cumplir«. Esta situación ha provocado que más de treinta organizaciones hayan alzado la voz de forma conjunta y urgente.

Treinta santuarios de animales en la calle

El sector lleva meses intentando ser escuchado. Detrás de la movilización hay meses de trabajo colectivo. En octubre de 2025, más de 30 santuarios rubricaron un manifiesto conjunto en el que defendían que su modelo de cuidado animal es radicalmente distinto al ganadero: no hay rentabilidad, no hay producción, sólo ética.

La consulta pública se cerró el pasado 20 de marzo y la plataforma santuariosnosongranjas.org ha recogido más de 4.000 firmas en apenas unos días. De negro y en silencio, decenas de activistas tomaron ayer las calles de Madrid para escenificar simbólicamente lo que temen que ocurra si los decretos salen adelante: un duelo colectivo. La marcha arrancó en Cibeles, hizo parada ante la Dirección General de Derechos de los Animales y concluyó frente al Ministerio de Agricultura. Allí, los manifestantes leyeron en voz alta el manifiesto que más de 30 santuarios firmaron en octubre.

«No somos granjas, somos centros de animales»

Fernando Sánchez, presidente de Salvando Peludos, es contundente: «No son normas al azar, sino complejos textos que se entremezclan y complementan en los aspectos más controvertidos, como el de la propia figura de los santuarios«.

Sánchez denuncia que el decreto de Derechos Sociales «remite en cuestiones sanitarias a las condiciones de animales de producción, vaciando por completo cualquier pretensión de incluirnos en su texto, más allá de una inclusión cosmética e insuficiente que valida, de hecho, el sacrificio y las medidas sanitarias para los animales de santuarios que se aplican en producción ganadera«. «Un santuario de gatos, perros o hurones sí que está amparado por la norma de Derechos Sociales, pero los santuarios antiespecistas seguimos en el limbo y bajo las restricciones de la norma ganadera«, concluye.

Una figura sin marco legal propio

Salvando Peludos es uno de los referentes del sector. Lo que nació en 2013 como una asociación es hoy un referente en la Comunidad de Madrid: desde 2015, su santuario alberga a más de 300 animales de granja que fueron víctimas del maltrato o la explotación. Sin embargo, sigue sin tener un marco legal que reconozca esa labor.

El problema de fondo es estructural. La normativa estatal sobre núcleos zoológicos se remonta a un decreto de 1975 y convive con regulaciones autonómicas dispares que han ido surgiendo para cubrir la falta de actualización. Medio siglo después, la ley sigue sin distinguir entre quien cría para vender y quien rescata para siempre.

Alegaciones y próximos pasos

La plataforma exige un reconocimiento legal específico que diferencie a los santuarios de las granjas, que elimine la obligación de sacrificio preventivo por criterios ganaderos, y que permita mantener las visitas educativas, fundamentales para la concienciación social.

Para el sector, no se trata de un capricho nominal. Sin un reconocimiento legal que los distinga claramente de las explotaciones ganaderas, la seguridad de cada animal rescatado queda expuesta a normativas que nunca fueron pensadas para ellos.

Entrevista en Cadena SER a Fernando Sánchez

En este contexto, Fernando Sánchez, presidente de Salvando Peludos y portavoz de la campaña explica que lo que está en juego no es sólo burocracia. Es el futuro de más de 300 animales en Salvando Peludos, y de centenares más repartidos en santuarios de toda España que hoy viven, por primera vez, sin fecha de caducidad. La pregunta es si la ley les dejará seguir haciéndolo.

Escucha en el podcast la entrevista a Fernando en el espacio de ecología y medioambiente de Hoy por hoy en Cadena SER Madrid Norte / Madrid Sur. La realizan el experto en sostenibilidad y medioambiente Antonio Quilis y el director del programa radiofónico Nacho López Llandres.

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