Incendios forestales: un acelerador del cambio climático

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Incendios forestales en Europa, 3,2 veces superiores a la media de los últimos 15 años

Nicolas Jacob, gestor del fondo ODDO BHF Green Planet

Los incendios forestales en Europa se han incrementado; de hecho, fueron 3,2 veces superiores a la media de los últimos 15 años. Según el sexto informe del IPCC (siglas en inglés de Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), se confirma la influencia del calentamiento global en la intensidad y frecuencia de los incendios forestales.

Más allá de las consecuencias físicas y de la necesidad de preservar y restaurar las reservas naturales de carbono como son los bosques (que absorben alrededor del 20% del CO2 emitido cada año), el coste económico de los incendios resulta cada vez más significativo.

En 2017, un año devastador en Estados Unidos, Canadá y Portugal, el coste fue de 21.000 millones de dólares. Los incendios forestales son un conjunto de factores acentuados por el calentamiento global. Estos fenómenos han incrementado su intensidad y frecuencia en las últimas décadas en regiones como el norte de Asia, Australia, Estados Unidos y Europa.

Consecuencias del calentamiento global

  • Las altas temperaturas: (por ejemplo, en 2022, Francia experimentó su primera gran ola de calor ya en el mes mayo).
  • Falta de lluvias prolongada (en 2022 se produjo el quinto invierno más seco en España y Portugal desde que se tienen registros).
  • Suelos áridos (Italia ha declarado el estado de emergencia por sequía en el norte del país debido a la falta de recursos hídricos).

Estos fenómenos afectan varias regiones del mundo. Por ejemplo, en Europa, con 2.566 incendios registrados hasta el 24 de septiembre, en 2022 se han producido 3,2 veces más incendios que la media de los últimos 15 años, aumentando la proporción de zonas calcinadas en 2,7 veces.

Además, el aumento del número de incendios destruye la capacidad natural que tienen los bosques de absorber carbono, que son la mayor potencia descontaminante  por delante de los océanos, y capturan alrededor del 20% de las emisiones anuales de CO2. Por tanto, los incendios forestales también actúan como aceleradores del calentamiento global.

Los gobiernos deben luchar contra el cambio climático

Por ello, ante este círculo vicioso, tanto los gobiernos como las empresas deben poner la lucha contra el cambio climático en el centro de su estrategia, aplicando políticas eficaces y sostenibles de mitigación y adaptación.

Estos acontecimientos nos llevan a examinar con mayor detenimiento todos los riesgos físicos asociados al calentamiento global. Distinguimos entre riesgos de carácter cronológico (olas de calor, frío extremo, viento, nieve, precipitaciones) y riesgos extremos (ciclones tropicales, inundaciones, desecación de ríos, incendios forestales). 

En 2020, MSCI ESG Research lanzó una metodología para analizar los riesgos climáticos aplicados a una cartera de inversión. La metodología distingue entre los riesgos de transición, los riesgos físicos y las oportunidades relacionadas con las tecnologías de mitigación, dando como resultado un VaR agregado a nivel de cada empresa cubierta.

El análisis del riesgo físico se basa en las vías de concentración relativa del IPCC aplicadas a la ubicación geográfica de los activos de las empresas y tiene en cuenta tanto los posibles daños a los activos como las interrupciones contingentes del negocio.

El Mundo Ecológico / Nicolas Jacob